Cuando el tema de "la destrucción del personaje" sale a la luz, mi mente de inmediato me lleva a un particular ejemplo que surgió desde DC. Me refiero a la historia de "Emerald Twilight", publicada en 1994, la cual básicamente dañó gravemente el legado del personaje del Linterna Verde, Hal Jordan. En resumen, enloqueció y empezó a hacer trizas tanto a héroes como a villanos en un rápido lapso de tres números. O lo que es lo mismo, crear una historia a medio hornear y definida meramente por el "valor del shock" que pueda repercutir en altas ventas. Como consecuencia, la editorial creó a un nuevo personaje, un nuevo Linterna Verde: Kyle Rayner.
Después de eso, se hicieron varios intentos por reconstruir la dañadísima imagen de Hal. El proceso iba a ser largo, no iba a ser fácil que el público lo volviera a recibir con los brazos abiertos. Primero, cuando el personaje sacrificó su vida para salvar al mundo durante los eventos de "Final Night" (1996). Y luego, en "Rebirth" (2004), se explicó que Hal había estado poseído por una entidad del miedo todo el tiempo, poniendo en práctica sutilmente el concepto de "continuidad retroactiva".

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