domingo, 3 de marzo de 2013

Los Días Grises - Capítulo II: Retrospección Guerrillera

El día estaba en su pleno apogeo. A lo lejos, una cantidad inusual de ponis se congregaba en el puerto de Manehattan. Yo, por mi parte, desvíe mi camino hasta toparme con dos guardias reales junto a la entrada del puerto. Pude notar sus roles de vigilantes, y, a su vez, también me percaté de sus expresiones faciales: Parecían preocupados. Ellos no me vieron de inmediato, pero pude escuchar su interesante conversación.

-Ni siquiera sé porqué estamos aquí, deberíamos estar ayudando allá donde nos necesitan.
-Nos necesitan aquí y lo sabes. Hay un protocolo que debemos seguir.
-Sí, bueno, ya me cansé de vigilar este lugar. Yo voy...
-¡Tú no vas a ningún lado!
-Pero yo...
-Mira, sé que estás preocupado por toda esta delicada situación. Fue algo que nadie en Equestria pudo prever. No te culpo, yo también quisiera ayudar pero estos ponis necesitan de nuestra ayuda, la de todos nuestros compañeros que fuimos enviados aquí por esa misma razón. Créeme: Saldremos adelante de esto, como siempre lo hemos hecho.

Me acerqué hacia el superior y su pelele aprendiz, y no se tardaron ni cinco segundos en ver el aspecto de mis vestimentas, especialmente de mi cabeza totalmente cubierta por vendas y una capucha, y unos lentes de sol que cubrían en su totalidad mis ojos. Como vagabundo, lo primero que hice fue preguntarles si tenían una limosnita que me pudieran ofrecen. El aprendiz trató de apartarme pero fue en ese instante cuando se escucharon gritos de inusual alegría en el puerto. Parecía que varios individuos habían desembarcado de un crucero. Uno de ellos, y lo pude observar, destacaba por su imponente tamaño.

El aprendiz fue a revisar quién o quienes causaban tanto alboroto pero no alcanzó a ver mucho, considerando que un pegaso y un grupo de seguridad llegaron para escoltar a los recién llegados a otro lugar fuera del alcance de la multitud. Al regresar, el aprendiz, emocionado, dio su breve reporte a su superior:

-No va a creer esto señor.
-¿Qué sucede?
-¿Usted llegó a leer el libro Daring Do y la Búsqueda de la Estatua de Zafiro?
-Es de mis favoritos de la saga de hecho, ¿Tiene algo que ver con esa algarabía pasada?
-Usted sabe que los fanáticos adoran hasta los antagonistas de la serie. Bueno, hoy se apareció uno de ellos en persona: Ahuizotl. Y venía acompañado de criaturas que vestían como guerrilleros.
-¿Qué?

Y ese fue el momento en el que tuve que actuar. Estaban tan absortos de su diálogo que no vieron venir mis ataques. Los dejé inconscientes y luego los encerré en un cubículo cercano. Ahuizotl y los suyos habían llegado a Equestria, justo como se había planeado.

*

Sombras. Figuras oscuras que se materializan cuando un objeto, vivo o inanimado, bloquea el paso de la luz o cualquier otro espectro cercano a sus propiedades.

Podría decir que estoy describiendo a una determinada sección de la naturaleza común, pero en realidad me estoy refiriendo a una entidad que su sola presencia ya produce terror. Su posición como dictador podrá haber desaparecido, pero él aún continua maniobrando como el gran titiritero que es para desencadenar su magna empresa, como se suele referir.

Me llamo Ahuizotl y dirijo un gran grupo de los más leales y profesionales guerrilleros del planeta. Somos tan unidos que incluso nos consideramos como familia. Yo daría mi vida por ellos y ellos por mí si es necesario.

En estos momentos estamos mi grupo y yo pasando la noche, como huéspedes, en una cabaña custodiada por algunos changelings -también conocidos como simuladores o cambia aspecto- de clase élite. Por la mañana nos alistaremos para emprender nuestro regreso al punto de reunión acordado por Sombra en las cercanías de la entrada al Tártaro. Yo simplemente escribo esto como reproducción de lo observado, lo que se vive y quizá lo que estará por suceder.

No hace mucho que las negociaciones con la reina Chrysalis y sus changelings terminaron en un éxito. Sucedió, de hecho, sin que hubiera un herido a algo por estilo, especialmente considerando que éramos facciones desconocidas para los ojos del otro.

Gracias a mis habilidades como orador y líder imponente frente a los míos, logré convencer a Chrysalis de unirse a la misión en base a tres cosas que he de destacar: La información que Sombra me brindó aquella ocasión en la que nos conocimos, el intercambio de historias de nuestras vidas y el sobre dirigido exclusivamente a Chrysalis. Haré un paréntesis aquí: El contenido del sobre, por supuesto, no lo leí, de hecho, sugerí a la reina de los cambia aspecto quemar la carta tan pronto lo leyera. De todos modos, si hubiera algún punto importante en ese documento, lo deduciré por observación.

La entrega de la carta sucedió casi al término del diálogo, pero antes de eso, había puesto en contraste mi situación con el ambiente en el que vive Chrysalis. Con un breve análisis del escenario al entrar por primera vez en su guarida, di con una hipótesis de que habían pasado por más o menos lo mismo que nosotros. Esto no lo pude confirmar hasta haberle narrado la historia de mi vida y ella me diera posteriormente su punto de vista junto con la verdad que estaba esperando.

Mi gente y yo solíamos vivir en un punto aislado en el -vulgarmente conocido- otro lado del mundo. Crecí en un poblado tribal sumergido en una jungla espesa junto a ríos caudalosos donde nuestro líder, un poderoso Nahual, era el encargado de que se mantuviese el orden entre los nuestros. 

En estos tiempos de tranquilidad me formé, teórica y prácticamente, con cualquier tipo de texto local que encontraba a mi paso por nuestra villa, especialmente aquellos dedicados a la oratoria y a la milicia. Tal vez haya sido de forma natural o por dictado del destino, pero el que pudiese emplear las habilidades comunicativas de forma tan sencilla, tanto como herramientas de persuasión como argumentativas, sumándole a ello mi alto conocimiento militar, me hizo merecedor a ser nombrado el sucesor de nuestro líder.

El anciano Nahual dejó este mundo en paz y, con mi preparación, obtuve la comandancia de la tribu. Fiel a mis creencias acerca de la perpetuidad de la camaradería, la fraternidad y la amistad, mantuve esa ideología fuerte en las cabezas de mi pueblo.

*

La lógica dicta que ninguna civilización puede sobrevivir socialmente sin haber tenido contacto con otros mundos. Dos fueron los más destacados acerca de la interculturalidad que sostuvimos en los seis años que fungí como líder: Las cebras y los grifones. 

Para entender mejor a estas dos civilizaciones, al mismo tiempo de saber cómo actuar correctamente según sus protocolos, tuve que romper las fronteras de mi propio entendimiento y sumergirme en sus textos. Los resultados fueron gratos: Tanto cebras como grifones se comportaron de forma amable y pacifica con nosotros. 

Pero ante estas circunstancias siempre ha de haber un signo cero que no encaja en la ecuación. La anomalía que más fuerte detecté ocurrió durante la sexta y última reunión que mi pueblo y yo sostuvimos con representantes grifones. Todo recayó en ese grifón misterioso y tuerto al que le apodaban simplemente Jefe, a quien descubrí por primera vez cargando unas extrañas bolsas bajo sus alas. Con tan solo verlo tuve un mal presentimiento al respecto.

Sin más preámbulos, ordené que dos de mis guardias le siguieran discretamente los pasos. Un militar grifón se me acercó entonces y entablamos una conversación en la que se me aclararon las dudas sobre Jefe. Debo decir, la respuesta fue inesperada.

-¿Jefe? Disculpe comandante, pero él está cumpliendo una sentencia por actos de terrorismo en una prisión del Reino Grifón en estos momentos.
-Eso es imposible. Justo lo acabo de ver entre los suyos.
-No puede estar hablando en se...

Pero antes de que él pudiera proseguir, un aullido agónico se escuchó no muy lejos de aquí. Un Cipactli fue a informarme de lo que había visto y con su rostro, pálido de miedo, reveló que había encontrado a los dos guardias que seguían los pasos de Jefe... y sin ninguna posibilidad de retorno al mundo de los vivos.

-Comandante Ahuizotl -Dijo el militar grifón con un identificable tono de incertidumbre-, podemos lidiar con este problema, déjennoslo a nosotros.
-¿Que te hace pensar que lo harán solos? Los acompañaremos y derribaremos a ese granuja.
-Estoy de acuerdo.

Preparamos rápidamente nuestros respectivos pequeños batallones para alcanzar y capturar a Jefe. Quien diría que este sería el evento detonador que cambiaría mi vida para siempre.

Arrinconamos a Jefe en la cima de una cascada quien con tan solo revelar su sonrisa burlona y sin necesidad de decir palabra alguna me di cuenta del error que habíamos cometido: Todo era una trampa.

Fuimos súbitamente atacados por una lluvia de mortales dardos envenenados por los cientos de soldados del tuerto. Parte de mi gente y algunos grifones logramos apenas a escapar... el resto no lo consiguió.

Creí que reagruparnos en mi poblado tribal nos reservaría valioso tiempo para planear una estrategia y contraatacar... otro grave error. Fue en ese momento cuando mi mente regresó al punto donde postré mis ojos sobre Jefe y las bolsas que llevaba consigo. Cuando dimos con él sobre la cascada ya no las traía, y si daba una conclusión rápida de que su contenido eran armas, no fueron para nada utilizadas en la emboscada además de los dardos. Claro que no, las bolsas habían sido ocultadas en mi hogar para un propósito mayor.

Mi gente nos vio venir y en un principio sentí alivio pero cuando uno de los grifones se percató de una de las bolsas de Jefe -semienterrado a un costado de uno de los edificios- y osó tocarla, mi felicidad se convirtió en terror y rápidamente ordené a todos los presentes que se alejaran, pero ya era muy tarde: Las bombas tóxicas dentro de las bolsas, que identifiqué como tales cuando hicieron su acto, estallaron. Las brumas resultantes comenzaron a expandirse, sofocando instantáneamente a cualquiera que estuviese cerca.

El orden se volvió en segundos caos. Mi visión se volvió borrosa mientras escapaba pero podía alcanzar a ver multitudes correr en direcciones aleatorias. Nadie sabía qué hacer y no había muchos lugares seguros para protegerse. En el fondo, sentía la necesidad de tomar venganza contra Jefe y eso sería inevitable en el futuro.

Cuando la tranquilidad se restableció, regresé a la zona cero y lo que observé... bueno, mi mente definitivamente no estaba preparada para el atroz escenario con el que me topé. Todos los grifones que me acompañaban habían abandonado este mundo, así como una cantidad inaceptable de mi gente. Me quedé hincado sin saber qué hacer ante la pesadilla que cubría mis alrededores. Temí enloquecer ahí mismo, pero esas percepciones se disiparon cuando vi llegar a los sobrevivientes en gran número.

Tan pronto terminamos los procesos funerarios, acordamos abandonar juntos el que alguna vez era considerado como nuestra casa. Y entonces tuve un propósito. Mi ideología con la que estructuré mi corto periodo de gobierno lo trasplanté hacia una nueva forma de hacer las cosas: La guerrilla. Esta vez toda la... familia tendría que defenderse en caso de un ataque súbito por cualquiera que se atreviera a lastimarnos. Yo los entrenaría, yo los iniciaría en el arte de la guerra.

*

En la odisea de cinco años que siguieron -misma que estuvo financiada, con el debido respeto dado, con la fortuna de nuestro antiguo líder Nahual- no solo trabamos combates aislados una y otra vez contra las fuerzas de Jefe –asegurándome de que nadie de los míos falleciera- sino que, dado nuestros continuos recorridos hacia regiones desconocidas más allá de nuestra zona, en la que tuvimos contacto con golems, centauros, quimeras, manticoras, etc., recibimos rumores de la existencia de un nuevo mundo en el occidente. Aquel pronunciado como Ek-wez-trya, debo decir, había llamado mucho mi atención.

Durante este periodo también, un escuadrón de grifones del Reino buscaba ajusticiar a Jefe y a su equipo de locos enfermos que gustaban del terror. No obstante, sus proezas para ubicarlo fracasaban ya que ambas facciones, la mía y la de Jefe, nos encontrábamos más rápido y escapábamos de la escena sin ser vistos tras los enfrentamientos que sosteníamos. En otras palabras, el escuadrón siempre llegaba tarde a la fiesta.

*

La historia de Jefe terminó en el momento en que fui informado, durante una estancia en un campamento temporal, de que el terrorista había secuestrado a veinte de mi gente y me amenazó con deshacerse de ellos si no le llevaba un artefacto de un extraño templo arenoso. Deduje primariamente que el terrorista perdió la paciencia conmigo y quería ir al grano de una vez, y lo hizo con un plan que tuve que aceptar porque no podía permitir darme el lujo de perder más miembros de mis camaradas.

Y hacia allá me dirigí, como el gran tonto manipulado en el que me había convertido. Con un grupo de mis mejores guerrilleros Dzulums y Cipactlis, exploramos la zona. Creí que esta misión riesgosa sería sencilla, pero lo inesperado súbitamente sucedió: Una pegaso, cuyo color de pelaje era marrón claro, su melena y cola de color gris y negro y con vestimenta de exploradora, llegó al templo antes que nosotros. Incluso al notar que tenía sus alas vendadas por, he de pensar, algún accidente previo, se llevó el artefacto con ella y nos dejó varados sin posibilidad de recuperarlo y a merced de las consecuencias de Jefe. Fue un evento tan rápido que no me había dado cuenta pronto de que un fotógrafo foráneo, un unicornio para ser preciso, estaba documentando ese encuentro.

Regresamos al campamento mientras yo me disponía a esperar el horrible resultado de haber fracasado en la misión. No tardó mucho en que recibiésemos los restos de los veinte y efectuado inmediatamente las ceremonias funerarias con todos los honores.

Me enfurecí, oh, vaya que me enfurecí como nunca antes lo había sentido. Organicé a todo mi pueblo en una bandada de diez grupos guerrilleros a quienes envié a rodear el campamento de Jefe durante la mitad de una noche.

Lo primero que sucedió fue que todos sus guardias fueron sometidos, entre ellos el mismo Jefe del cual yo me encargué. Como efecto dominó, el resto de los locos también cayeron. Había llegado la hora de poner punto final a ese episodio.

Cada uno de los soldados de Jefe estaban alineados con un guerrillero de los míos vigilándolo de cerca. Llevé a un maniatado Jefe a rastras, lo hice hincar y lo obligué a mirar a su ejército. Proclamé en ese instante que mi familia estaba hambrienta y la hora del desayuno se acercaba. Revelé que había otro tipo de gusto gastronómico que nos fascinaba saborear... uno al que siempre me refiero formalmente como las decoraciones externas. 

El festín comenzó y todo el tiempo mantuve a Jefe con los ojos abiertos observando como sus terroristas grifones eran... sacados del mapa. Por dos horas, Jefe nunca se alteró por lo que estaba mirando; todo el tiempo mantuvo una expresión fría y sin resentimientos. Antes de hacer mi movimiento, sin embargo, tenía que saber un detalle importante:

-¿Cuáles eran tus intenciones alrededor de ese artefacto por el que me mandaste?
-Todos... necesitan dinero para vivir. Nos estábamos quedando muy cortos de ello... y ni siquiera los robos a inocentes y a bancos eran suficientes. Te elegí a ti... como mi chivo expiatorio.
-¿Qué dijiste?
-Ya lo escuchaste. De todos modos... todo lo que siempre he hecho... fue para causar terror. Me importó un bledo sobre lo que pudiera pasar. Jeje... y ciertamente, me gustó la forma en cómo te quebraste cuando las bombas tóxicas explotaron.

Y esa fue la gota que derramó el vaso. Volví a llevar a rastras al líder terrorista grifón, pero esta vez hacia un manantial cercano y sin que nadie me acompañara. Mi nombre no solo es Ahuizotl sino que actuó como tal en el nombre de la tradición: El agua es mi guardián. Nos dimos un chapuzón y nadé con él hacia el fondo y ahí permanecimos por un par de horas. Lo que emergió de ahí al final fui yo, y nadie más.

Me reuní con mi gente y nos retiramos, asegurándonos de que nadie supiese lo que había pasado en el lugar. Cubrimos nuestros pasos y nos instalamos en un nuevo campamento que, sin saberlo, estaba a orillas de la ciudad de Hoofington.

Por dos años estuvimos ahí, lejos de todo ojo curioso, ¿Qué estuvimos haciendo todo ese tiempo? Sobrevivir. Lo que nos caracterizaba como civilización se había extinguido y recurrimos a alternativas que nos generarían bienestar para nuestras vidas, particularmente el aspecto económico. Algunos de los más experimentados en materia de combate, incluyéndome, nos convertimos en mercenarios.

Antes de partir a buscar benefactores al Este de nuestro campamento, me aseguré de que dicho asentamiento estuviese lo más seguro posible. Asimismo, estaría al tanto de que se suministrase comida con frecuencia para evitar incidentes de inanición mientras yo y mi equipo estuviésemos fuera.

Las misiones fueron fáciles de realizar, dado que siempre involucraba la captura de algún criminal de pacotilla. Con el dinero recaudado, podíamos iniciar desde cero, como una nueva sociedad naciente y continuar la labor del anciano Nahual. 

Tarde o temprano descubrimos que todo el tiempo tuvimos a Hoofington cerca de nosotros pero no decidimos entrar ahí hasta que hubiera una razón para ello. Eso llegó cuando mi interés por Ekweztrya -que luego descubrí casi de inmediato que se escribía como Equestria- despertó como nunca de mi ser. Dialogué antes que nada con mis hermanos y hermanas para saber su opinión sobre el interés que tenían sobre ese llamativo continente. La respuesta no podía ser más obvia: Todos estaban ávidos se estudiarla.

Ordené a uno de mis colegas Xicalcóatl hacer reconocimiento en el más cercano centro literario –es decir, una biblioteca- de Hoofington para permitir a los Coatles suministrarnos con lecturas que hablasen sobre Equestria. Teniendo en mente el hecho de que ellos ya sabían que tenían que tomar precauciones cada vez que entraba a un lugar nuevo, no se presentó ningún problema al respecto.

Me mantuve leyendo textos antiguos de la historia del continente, así como su geografía y sociedad. Particularmente estuve ilustrado por las princesas Celestia y Luna y su forma de gobierno, la existencia de una entrada al enigmático Tártaro, el brevísimo reinado caótico del ente conocido como Discord, el incidente del exilio de Luna, el caso de la desaparición del Imperio de Cristal... entre muchas otras cosas más. Claro que mucha de la información, en ciertos casos, era vaga, porque no se detallaban específicamente ciertos detalles como ¿El Tártaro es realmente una prisión? ¿Qué fue de Discord antes de su reinado? ¿Qué le pasó exactamente a Luna para ser exiliada de esa manera? ¿Qué sucedió realmente durante el ataque de Celestia y Luna a la fuerza oscura del Imperio de Cristal? Y aunque ya conozco las respuestas para las últimas dos preguntas, considerando que el mismo Sombra fue quien los reveló, las primeras dos preguntas continúan en el limbo.

*

Hubo un cierto acontecimiento que me obligó a viajar a Equestria de una vez por todas. Todo empezó cuando regresaron los recuerdos que poseía sobre la pegaso exploradora, además de una imagen mental de lo poco que había notado del fotógrafo. Aunque en un principio no les tomé la mínima importancia dado que estaba ansioso de volver a reconstruir nuestra civilización, pronto se volverían un tema muy serio. 

Un día, una joven Dzulum llamó mi atención al ver que tenía un libro en sus manos. Se suscitó una breve conversación.

-¿Que me ofreces mi pequeña aprendiz?
-Supuse que, al estar usted estudiando el occidente, esto seguramente le podría interesar. Tenga.
-¿Daring Do y la Búsqueda de la Estatua de Zafiro? Veámoslo.

No me tomó realmente mucho leer el libro pero sentí que había algo bizarro en todo esto, como si el perfil del antagonista fuera demasiado parecido a mi figura. Y claro, pude notar de inmediato los clichés que dicho personaje tenía encima, pero eso era lo de menos. El papel protagónico era más que obvio: Daring Do. Más importante aún: La descripción de dicho personaje era igual a aquella pegaso que encontré durante el incidente del artefacto. El discurso que dio Sombra durante nuestro primer encuentro me permitió saber que ese era su nombre en la vida real, no fue invención del autor.

Hablando del autor, lo único que noté extraño de él fue que su nombre no aparecía por ningún lado. Siendo dicho libro firmado como Anónimo, me quedaron dudas en las que solo los habitantes de nuestra ciudad vecina podrían saber.

Al día siguiente, yo y un par de mis guerrilleros Coatles visitamos un mercado de Hoofington para comprar suministros. El encargado del estante, un poni de tierra con un inusual sombrero enorme de paja, notó primero mi presencia y, como es común, una conversación estaba en puerta. Lo que escuché me convenció finalmente de viajar hacia el continente del Occidente.

-Disculpe, ¿Señor? ¿Usted se llama Ahuizotl?
-¿Cómo sabes eso?
-Disculpe mi impresionismo, es raro encontrar a alguien salido directamente de un texto, específicamente del best-seller Daring Do y la Búsqueda de la Estatua de Zafiro, segundo de la saga cuyos libros se han estado publicando por ya una considerable cantidad de tiempo. Es una serie que amasó mucho éxito en menos de un año. Pero ese no es el punto.
-¿Hay algo que debería saber?
-Estoy preocupado por su seguridad... y quizá la de los suyos. Debería saber usted que cuando el más reciente libro se publicó, propició un cisma. Los extremistas, ahora llamados 'Anarquistas', el polo negativo de esa ruptura compuesta por ponis de tierra, unicornios y pegasos, aunque sean menos del 1% de los seguidores de la saga, están decididos a acabar con cualquier involucrado dentro y fuera de la obra.
-Es decir, ¿Ejecutarán incluso a cualquiera que responda a las descripciones de los personajes? ¿A esa turbulencia desquiciada?
-Así es.
-¿Qué provocó el cisma?
-El autor, quien sigue permaneciendo anónimo, tomó la decisión de matar a su protagonista, Daring Do, por razones narrativas. Los Anarquistas nunca lo perdonaron por eso. A partir de ahí, enloquecieron y prácticamente dan cualquier excusa para finalizar con todos los que se comprometieron.
-Los ciudadanos aquí parecen tomar la situación de los Anarquistas como si nada hubiera pasado.
-Eso es porque no lo saben. Ningún noticiario ha divulgado tampoco la información porque ellos tampoco lo saben. Yo soy el único que sabe sobre esto.
-¿Qué dices?
-Ahuizotl, señor, esto es grave: Los Anarquistas están navegando en estos momentos hacia Equestria. Cuando desembarquen, buscarán y atacarán indiscriminadamente a sus objetivos. No me extrañaría si quien quiera que les bloquee el paso resulte... como decirlo... sin probabilidades de vivir. Ellos incluso creen que usted y los suyos se encuentran allá. Es más, creo que puede interesarle el hecho de que el autor es un unicornio y un fotógrafo.

Todo este último dicho me dejó en un breve shock y me crucé entonces con un dilema, ¿Sería capaz de ir allá a salvar las vidas de los objetivos de los Anarquistas? ¿A seres que ni siquiera he conocido? ¿Sería capaz de convertirme en un salvador, un mesías por ello? o ¿Dejaría que otros hagan el trabajo sucio mientras yo y mi pueblo construimos una nueva sociedad? Por un par de minutos reflexioné las ideas posibles mientras mis seguidores y el poni de tierra me clavaban los ojos encima esperando por una respuesta. Yo sólo pude concebir una pregunta.

-¿Crees que soy un héroe para ti?
-Yo así lo creo señor. De hecho, usted tiene el potencial para superar incluso los obstáculos más grandes y prueba de ello lo tiene con Jefe.

Mi reacción no podía ser más clara ante la inesperada sorpresa que me llevé cuando este poni, levantando la cabeza y revelando sus ojos de reptil, con un leve color naranja en sus iris, mencionó al grifón tuerto que, quizás ante la posibilidad de que lo fuera a cuestionar, se desvaneció sorpresivamente en la nada.

De regreso a nuestros cuarteles, procedí a reunir a mis congéneres y les expliqué que, a pesar de mis intenciones de tratar de restablecer nuestra sociedad, había tomado la decisión de viajar a Equestria. Los Anarquistas podrían no representar un serio problema para nuestra seguridad pero sí para el autor anónimo y hasta para la real Daring Do. Sabíamos que tan pronto llegásemos allá nos tendríamos que dirigir a la capital, Canterlot, para ayudar en lo que fuera necesario.

Yo al menos sabía que todo el dinero recaudado hasta ahora tendría que ser gastado en esa causa y en nuestra estancia en el nuevo mundo. En el puerto de Hoofington compramos un crucero y nos trasladamos a la costa del primer lugar en el que desembarcamos: Manehattan.

*

Nos apresuramos en llegar, vaya que lo hicimos, y ni siquiera eso fue suficiente. Los Anarquistas estaban asediando Canterlot en esos instantes y, por supuesto, nos vimos envueltos en un fuerte sistema de seguridad nada más llegando. Aunque, al mismo tiempo, una multitud ponis de tierra, pegasos y unicornios pedía a gritos mi autógrafo tras haber reconocido mi figura de los libros de Daring Do.

-¿Qué está sucediendo aquí? ¿Qué está pasando en Canterlot?
-Ahuizotl, ¿Verdad? -Dijo un pegaso que tenía una placa con el nombre de Soarin en su uniforme.
-El mismo.
-Ay no, esto no puede estar pasando.
-¡Habla claro!
-Lo siento, ¿Podemos hablar en un lugar alejado de esta multitud?

Solicité al pegaso que dejará llevar mi gente conmigo, cosa que aceptó rápidamente. Él mandó llamar a un grupo denominado "Wonderbolts" que estuvieron escoltándonos hacia un casa de seguridad cercana.

-Es la primera vez que alguien salido de un saga de libros famosa se aparece y todo mundo comienza a gritar de alegría, incluyéndome.
-Ahórrate el impresionismo y ve al grano.
-Es sólo que... esa alegría es necesaria ahora. Pero bueno, el caso es que Canterlot está bajo ataque por los Anarquistas sobrevivientes y en la defensa de la ciudad contamos con las fuerzas de los Shadowbolts, a las cinco de la seis heroínas, Twilight Sparkle, Applejack, Pinkie Pie, Fluttershy y Rarity, a las princesas Celestia y Luna y al ente del caos Discord.
-Detente un momento, ¿A que te refieres con "Anarquistas sobrevivientes"? ¿Qué diantres son los Shadowbolts? ¿Qué no se supone que Luna se encontraba exiliada? Y sobretodo, ¿Porqué Discord está ayudando en la defensa de Canterlot? ¿Qué no se supone que él es un espíritu maligno?
-Trataré de contestar todas sus preguntas si me lo permite.
-Por favor. De donde vengo no contábamos con información del presente de su continente, así que es lo mejor.

Y entonces me comenzó a explicar, de forma resumida, considerando que me comenzaba a molestar el hecho de no me encontraba viajando ya a la capital. Antes de nuestra llegada, ocurrió un asalto al Imperio de Cristal, la cual culminó con todos los Anarquistas involucrados neutralizados. Esa era la primera mitad, la segunda mitad, los sobrevivientes, se encontraban atacando Canterlot. Los Shadowbolts, por su parte, es un grupo encargado de operaciones encubiertas, la cual fue creado por Spitfire, líder de la milicia aérea de los Wonderbolts, tras inspirarse del equipo de Shadowbolts que había utilizado Nightmare Moon, la corrupción de la princesa Luna. Luna, precisamente, tenía tiempo de que regresó de su exilio y actualmente está incorporada a las labores del gobierno de Celestia junto a Discord, quien fue convencido hace mucho de maniobrar en el gobierno, eso sí, sin dejar de lado sus típicas bromas.

-Soarin, mira a mis guerrilleros -Le dije-. Tenemos la fuerza suficiente para defender igualmente a Canterlot. Déjanos ir y trataremos de salvar tantas vidas como sea posible.

Y eso hizo sin cuestionar nada más. Al autorizar nuestra salida, velozmente nos dirigimos hacia la ciudad capital de Equestria y con lo que nos topamos fue un panorama desolador: Vi a decenas de ambulancias ir y venir por todas las calles, montones de Wonderbolts rescatando ponis de los escombros y derribando edificios a punto de colapsarse. Uno a uno, los indefensos ponis eran asistidos por médicos y trasladados de inmediato a hospitales cercanos.

Con asombro de parte de los Wonderbolts al vernos a nosotros, los extraños altruistas, nos pusimos de inmediato a sacar ponis atrapados para auxiliarlos en alguna herida visible. Hasta ese punto, todo era un escenario de búsqueda y recuperación, pero, incluso yo y mis soldados... incluso los Wonderbolts a nuestro alrededor, todos habíamos bajado la guardia ante una sorpresivo ataque anarquista. El horror se apareció ante mis ojos al ver caer a varios de las fuerzas aéreas, incluyendo una pequeña parte de los míos. Y como un disparo de cañón, ordené que se flanqueara la posición de los Anarquistas y pudimos contraatacarlos lo necesario para debilitarlos.

Viéndose derrotados, uno de los anarquistas, un unicornio, hizo resplandecer su cuerno en un brillo rojo. Suponiendo lo peor, ordené una retirada hacia todo ser presente y lo único que alcancé a escuchar a mis espaldas fueron explosiones cuya onda nos lanzó lejos. La mayoría logramos sobrevivir y, después de breve momento, el humo se disipó. Comencé desesperadamente a buscar sobrevivientes y lo único que hallé fue la misma situación que cuando las bombas tóxicas de Jefe surtieron efecto.

Mi mente una vez más se quebró. Me desplomé sobre el suelo y me quedé ahí unos minutos, sin expresión alguna que pudiera formarse de mi rostro. Era el punto en que no podía sentir ya nada: Dos tragedias en la que murieron muchas criaturas inocentes, todo por el ansía de la destrucción y lo más bajo a lo que puede llegar el caos. Vi acercarse entonces a un compañero Cipactli y a una compañera Dzulum que me ayudaron a incorporarme y al alejarnos, contemplé a lo lejos muchas figuras que pude reconocer gracias a lo que me dijo Soarin: Cinco de la seis heroínas, incluyendo a una pegaso azul, se encontraban reunidas en círculo junto a las princesas Celestia y Luna. Pero lo que más llamó mi atención fue ver a Discord, quien parecía levantar un cuerpo del suelo, y al sostenerlo en sus brazos, soltó un rugido furioso y tétrico.

Esa... asamblea no notó nuestra presencia, pero que importaba, lo único que sentía era melancolía y frustración, un detalle que también lo observé en los rasgos faciales de mis guerrilleros. Salimos de la ciudad mientras un Xicalcoátl sugería que buscáramos un refugio, la cual encontramos en una cueva en el bosque Everfree tras una larga caminata.

En el viaje, no podía dejar de pensar en Soarin que bien pudo omitir el diálogo para así poder llegar más rápido a Canterlot con tal de realizar un mejor avance, o en las fuerzas de seguridad de la capital misma, quienes no fueron lo suficientemente ágiles para frenar el salvajismo de los Anarquistas. Todo eso me resultaba en un odio, un odio al cual sabía que me resignaría.

Había fracasado en la misión de salvar a quienes los Anarquistas habían asesinado. Y pensaba en el autor y en Daring Do, y creí que podía hacer algo al respecto. Algo que me despertó la esperanza de volver a actuar cuando se ofreciese la oportunidad correcta.

Fue así que en la mañana siguiente, Sombra nos encontró en la cueva.

*

Chrysalis fue bastante paciente en escuchar todo lo que le había contado y no se precipitó al comenzar a formular sus reflexiones que, indudablemente, nos proveyó a ambos de las grandes similitudes que poseíamos.

¿Exactamente qué somos? ¿Monstruos o héroes fallidos? Simplemente somos supervivientes que protegemos a los nuestros, a toda costa. Observa a mis changelings Ahuizotl, ellos saben que vivimos en esta peste porque no nos queda de otra. Después de todo, tenemos en común la transformación de los más jóvenes en soldados por cuestiones de defensa total... y la guerra, los eventos traumáticos y desesperados marcan en lo más profundo a uno. Tratando de encontrar algún sitio perfecto para vivir, hemos cometido actos insensibles, no lo niego, pero desde el incidente de la boda nos hemos vuelto... criminales... brutales destructores según el despreciable gobierno de Celestia. ¿Quién es el verdadero villano aquí? ¿Ellos o nosotros? Tratamos de dialogar con ellos, pero se negaron a ofrecernos cobijo, por eso nos vimos obligados a hacer lo que hicimos. Y después del incidente en Canterlot, ni siquiera ellos mismos pueden defender a los suyos. Ahuizotl, la información que nos has proveído nos trae esperanza a nosotros, y seguramente tú sentirás lo mismo al respecto. Y solo para que lo sepas, sí, nuestra habilidad de transformación únicamente aplica para ponis.

Estaba de acuerdo con las palabras de la reina, de eso no había duda. Necesitábamos forzosamente de la misión de Sombra para construir vidas más sencillas. Eso o pudrirnos en el olvido, no teníamos elección.

*

Reflexionando un poco sobre Jefe, corren escalofríos sobre mi espalda al saber que tan parecidos son él y Sombra. Incluso siendo seres de mundos diferentes, no puedo evitar pensar en las perturbadoras coincidencias.

De hecho, no sé en qué estaba pensando cuando se me ocurrió finalizar con las fuerzas de Jefe de esa manera. Fue algo tan cuestionable para mí mismo y para los demás que no preví las consecuencias mentales que esto pudiese provocar. Ahora reflexiono que eso era lo que Jefe quería que pasara... que me convirtiera en un ser sin emociones. Con Sombra moviendo los hilos del destino actualmente, el proceso parece estarse repitiendo: Él quiere que yo sea alguien al que solo le importe el sufrimiento de otros.

La verdad, arrojarme en una aventura secreta para salvar la vida del autor de los libros de Daring Do e incluso a Daring Do misma me ofreció, no solo para mí sino también para mi tribu, la oportunidad de redimirnos de nuestros actos. Sabíamos que habíamos hecho mal pero lo negábamos y tarde o temprano nos estaríamos volviendo culpables de eso hasta llegar a un estado de depresión. No estoy dispuesto a ver esa realidad, quiero que nosotros estemos en paz con nosotros mismos y esta ocasión… esta única ocasión podemos hacer el bien, podemos hacer lo correcto y sentirnos… felices, satisfechos.

Y fue entonces cuando me di cuenta de algo más: Sombra me está estudiando a fondo. Y si eso es cierto, también es aplicable para Chrysalis y para quien quiera que este convenciendo en unirse a sus filas en estos momentos. Somos sus juguetes y no me sorprendería si, para cuando ya le hayamos servido de utilidad, nos traicione y se deshaga de todos nosotros siendo él, el único triunfador.

¿Pero qué puedo hacer contra ese destructor oscuro? Soy prácticamente una débil e insignificante mosca ante su presencia... me podría erradicar a mí y a mi gente en menos de 3 segundos si osáramos rebelarnos. Debo admitir que Sombra está cumpliendo muy bien su trabajo: Ya puedo sentir el miedo comiéndome por dentro.

Aquí y ahora, recordando al misterioso poni del sombrero de paja y de los ojos de reptil, me pregunto, ¿Quién fue él? ¿Cuál era su vínculo con Sombra? Tengo el presentimiento de que cuando descubra las respuestas, no me gustará lo que escucharé...

Los Días Grises - Capítulo I: Dos Mundos

-Hola amiga, ¿Qué desea?
-La edición más reciente de "Biografías", por favor.
-En camino.
-Interesante, este mes se la dedicaron a Starswirl, el Barbado.
-Luce sorprendida.
-Bueno, la revista se ha estado publicando por diez años ya y es la primera vez que lo toman como su artículo de portada. En fin, ¿Cuánto le debo?
-Serán 3 monedas.
-Aquí tiene.
-Gracias.

-Hola amigo, ¿Algo que necesi...? ¡Ah!
-¿Qué?
-Usted es un vagabundo.
-Tengo dinero.
-Bien, ¿Qué quiere?
-El periódico de Ponyville Express.
-Aquí tiene. Son 2 monedas.
-Gracias.
-Oiga, ¿Hay alguna razón de porqué está usando esos lentes de sol y esas vendas que cubren su rostro? ... ¿Eh? ¿Adónde se fue?

*

El bosque Everfree, un lugar tan prohibido por todo y todos debido a la aleatoriedad que lo caracteriza. La cueva hacia donde me dirigía yacía en un sitio escondido pero codiciado por la naturaleza mientras sus influencias se tragaban cancerosamente todo lo que encontraba a su paso.

Localicé el escondite del líder guerrillero conocido como Ahuizotl. Ahí mismo también se encontraba su, como él lo llama, familia, mayoritariamente compuesto por Coatles, Xicalcoátles, Dzulums y Cipactlis. Considerando que era la primera vez que el tipo me veía, se lanzó oral y agresivamente hacia mí con una frase que podría considerar carente de interés y emoción. 

-¿Quién está ahí? ¡Identifíquese!

Los guerrilleros se levantaron de sus puestos pensando que alguien los estaba amenazando pero yo me atreví a no moverme de mi posición al tiempo de sonreír cínicamente mientras Ahuizotl me miraba fijamente con sus ojos.

-Camaradas, no hay necesidad de ser violentos, eso no será nada beneficioso para ustedes. Me llamo Sombra y estoy aquí para ofrecerles una jugosa oferta.

Ahuizotl ordenó a sus guerrilleros que bajaran la guardia al saber que él quería escuchar lo que estaba por proponer.

-¿Qué tienes en mente?
-El autor de los libros de Daring Do. Puedo llevarlos directamente a su hogar.
-Q... ¿Qué? ¿Lo dices en serio?
-Muy en serio. A juzgar por tu expresión, especialmente después de los eventos de Canterlot del día anterior, eso te brinda un poco más de esperanza, ¿No es así?
-¿Supiste sobre eso?
-Sí...
-¿Y bien? ¿Dónde está el autor?
-Habrá condiciones para que te lo diga, sin embargo.
-Está bien. Dilas.

Ahuizotl, Compañía. Sé quiénes son y sé lo que han hecho. Supe también del latente peligro en el que el autor se encontró después del grave incidente del último libro publicado. Sé exactamente que no solo quieren protegerlo, sino también a la mismísima Daring Do. Por el momento, desconozco dónde se encuentra la exploradora, aunque haré mi esfuerzo de hallarla también, pero, al menos en el caso del autor, les diré su paradero siempre y cuando ustedes me hagan un favor: Hablarán con la reina Chrysalis y sus changelings -Al momento de decir esto, noté un levantamiento en la expresión de Ahuizotl, como si le diera una tremenda curiosidad al respecto-. Establecerán una alianza con ellos con tal de que sean nuestros espías y agentes secretos, esto en relación a su habilidad de metamorfosis, la cual les permite adoptar la forma de cualquier poni que deseen.

Ahora, observo que algunos de ustedes se encuentran agitados y se preguntarán, '¿Por qué les estoy pidiendo esto?' Me gusta pensar en grande y lo único que quiero es hacer de este continente un mejor lugar para vivir. Si supieran la corrupción en la que está ahogado este gobierno eterno, entenderían lo doloroso que es para muchos de sus habitantes y no habitantes vivir en Equestria. Los acontecimientos de ayer en Canterlot avivaron el fuego de las irregularidades, aunque, a decir verdad, esa no es la única vez en la que he cuestionado sus acciones. Por ejemplo, hace tiempo hubo un intento de golpe de estado en Canterlot liderado por Chrysalis y sus changelings y esto lo hicieron en primer lugar porque el gobierno les negó un lugar apropiado para desarrollar sus vidas. Deben saber que esta raza, la cual sigue un patrón de traslado nómada, ha vivido la mayoría de las veces en la miseria. Como los supervivientes que son, los changelings necesitan absorber o comer amor para vivir y en el asentamiento irregular actual en donde viven, no existe nada de eso. Por lo tanto, se ven forzados a invadir pueblo tras pueblo tras pueblo rápidamente, utilizando en ocasiones tácticas de guerrilla, casi iguales a las que solían emplear ustedes. Pueden usar esto a su favor para convencerlos. Una vez efectuado el arreglo, cumpliré mi parte del trato. Soy un individuo de palabra.

Ahuizotl se mostró escéptico y no dudó en interrogarme al respecto:

-Dices en ciertas ocasiones nuestro o su derivativa en plural, como si realmente quisieras involucrarnos en tu plan maestro sobre la construcción de tu utopía.

A lo que respondí de inmediato:

La vida es importante para ustedes. A pesar de lo que hubiesen hecho, a pesar de lo que haya pasado, siguen creyendo en ello y protegerían a los objetivos que acabo de mencionar sin importar el precio. Ustedes mismos fijan el ejemplo y sé que el autor, la exploradora, incluso los changelings, estarán a salvo con ustedes. Además, sin recursos que formalicen su seguridad, y lo confirmo, no tendrán esperanzas para lograr lo que quieren hacer. Eso y más, compañeros, se les puedo ofrecer.

Ahuizotl permaneció en silencio por un corto momento y luego se dirigió con los suyos para conocer al respecto sus puntos de vista. Unos minutos después, dirigió su mirada a mí de nuevo y dijo sin titubear:

-Mi familia está de acuerdo. Haremos lo que dices y acataremos tus órdenes siempre y cuando nos otorgues un establecimiento permanente en Equestria, oculto de todo ojo curioso y con todas las comodidades. La protección total a los míos es indispensable. No voy a tolerar perdida alguna. 
-Puedo hacer eso.
-¿Hay algo más que deba saber?
-De hecho, sí.

Globalicé mi mirada hacia Ahuizotl y a los suyos y proclamé la siguiente advertencia:

Recuerden, todos ustedes, si queremos que estas maquinaciones complejas resulten un éxito al final, tenemos que hacer esto con la mayor discrepancia posible. Seremos un equipo de operaciones encubiertas: Nadie sabrá lo que hemos hecho y, en caso de que lo supieran, ya sería demasiado tarde para que ellos movilicen a sus fuerzas.

Una vez más pude notar el escepticismo que estrangulaba el rostro de Ahuizotl y él, por supuesto, no pudo evitar cuestionarme sobre lo siguiente:

-Sombra, me sorprende que hayas llegado aquí como si fueras todo un veterano en la materia. Parece como si tu actitud fuera la de un dios a pesar de que, en apariencia, eres tan solo un unicornio, ¿Qué es lo que te hace tan especial? 
-¿Conoces a Starswirl, el Barbado?
-No me es familiar.
-Siglos atrás vivió un unicornio, como yo, que toda su vida la dedicó al estudio de prácticamente todo lo que existe. En su profunda erudición, llegó a ser igual o más poderoso que Celestia o Luna. Me gusta repetir una de sus frases más famosas en mis momentos de reflexión 'No se necesita ser un alicornio para sobrepasar los límites de la magia misma'. Había decidido seguir al pie de la letra lo dicho en esa frase la primera vez que lo descubrí.
-¿En serio? En ese caso, dame una demostración.
-Observa con atención.

El jefe militar quería pruebas sólidas de que yo era apto para organizar esta magna empresa, así que comencé a invocar la bruma negra desde mi cuerpo que comenzó rápidamente a aumentar de tamaño al punto de dividirse a sí misma y cuyas esquinas se convirtieron en tentáculos carnosos que sujetaron un conjunto de catorce árboles y los retorcieron violentamente hasta dejarlos como si fueran espirales. 

Tras esta muestra de caos, sentí que era momento de narrarles un punto importante de mi historia, para que la confianza que depositasen en mí fuera mayor y, ciertamente, estaría preparado por si alguno de ellos comenzase a sospechar.

-Debo decirte Ahuizotl, y a ustedes allá atrás también, esto es apenas una miserable y patética pizca de mi fuerza. Esto me recuerda, ¿Conocen la historia de la conquista del Imperio de Cristal? Digamos que lo que lo ocasionó no es nada comparado con lo que acabo de hacer.
-Sí, he leído libros acerca de ese incidente. Una desconocida fuerza oscura invadió el imperio y lo hizo suyo por un tiempo, convirtiéndolo en una distopía, hasta que Celestia y Luna llegaron y exterminaron a la amenaza. Eso es lo que sé.
-Esa información que se te ha proveído es la que está autorizada por Celestia. Yo sé lo que pasó realmente. Yo lo viví en carne propia. Yo soy, después de todo, aquel que se apoderó de dicho lugar. 
-¿Tú lo conquistaste? Explícate.

Empecé a relatar mis inicios, o lo que recuerdo porque mi mente infantil es un desastre. Solía ser un estudioso que le dio por interés investigar las denominadas "otras artes". Viajé por el mundo recolectando información, al tiempo de practicarla; pronto descubrí que quería saber y entrenar aún más. Se me derivó en una especie de droga y me volví adicto a ella. Eventualmente me obsesioné demasiado con la magia negra que lo que soy ahora es por la corrupción y las exageradas sobredosis a las que me había expuesto con ella. Quería poder, ansiaba el poder, así que fui al Imperio de Cristal, la cual era la ciudad que más cerca tenía, y lo primero que hice fue infiltrarme en su palacio, capturar a sus monarcas, disfrutar un buen rato de su agonía mientras les hacia la vida imposible y luego... bueno, dejémoslo en que los jubilé pronto. Nunca paré este tipo de acciones, ni siquiera cuando esclavicé a todos los habitantes del Imperio y los forcé a realizar actos impensables y cuestionables que, a decir verdad, me llenaban de un gran mar de alegría.

Hice hasta lo imposible por hacer creer al resto del mundo que nada había pasado, que los monarcas originales estaban demasiado viejos y cansados, que no podían hacerse cargo del poder y que yo me había ofrecido para hacerlo siguiendo la clásica excusa de 'Soy su regente'. Tarde o temprano, Celestia y Luna comenzaron a sospechar y al momento de descubrir la verdad, de que los monarcas ya tenían un largo tiempo de haber partido de este mundo y sobre la esclavitud misma, tomaron acción de inmediato contra mí, el usurpador. Sin embargo, ya había previsto esto ciertamente: Primero, había infectado al Imperio entero y a sus habitantes con una maldición en el que, en caso de que mi cobertura fuera descubierta y yo fuera derrotado, me llevaría a todo y a todos conmigo en un "sueño" que se prolongaría por mil años. Segundo, el Corazón de Cristal, una poderosa arma de destrucción masiva, al mismo tiempo de ser el faro protector para todo el Imperio, representó una amenaza para mis intereses y por lo tanto, quería deshacerme de esa abominación; dado que destruirlo era imposible, estructuré toda una serie de trampas casi infinitas para que cualquiera que osase llegar a ese artefacto, probablemente enloqueciera en el proceso. Tercero, un muy corto periodo de tiempo antes del derrocamiento de los antiguos monarcas cristalinos, me infiltré en el palacio de Canterlot, encontré y sometí a Luna e infecté su cerebro con odio. Piénsenlo como un virus que progresivamente evoluciona hasta volverse "terminal" para el afectado. Luna nunca supo quién la atacó dado que no logró ver mi rostro. Esto lo hice para tener una representante en la capital de Equestria, aunque fuera momentáneo.

La parte más linda fue la concepción de mi filosofía del miedo, algo que existía plenamente durante mi periodo como Rey en el Imperio de Cristal. Me di cuenta de que era insignificante destruir el cuerpo, era especial aniquilar la mente. Ver el dolor, el sufrimiento, el terror de esos ojos arruinados de mis esclavos hasta el punto máximo de ser testigo de cómo algunos de ellos decidían renunciar a la vida fue... hermoso. Pero mi más grande logro fue haber roto a Celestia cuando fue forzada a exiliar a Luna, mi arma secreta, al satélite natural de este mundo.

Después de mi regreso también lo hizo el Imperio. De inmediato, el capitán Shining Armor y la princesa Cadence tomaron control de la ciudad. El resto de la historia es sencilla: Usando el poder del Corazón Cristalino, creyeron haberme borrado del mapa. Si de verdad pensaron eso, debieron haber destruido mi cuerno, pero no lo hicieron. Me regeneré por un buen rato y heme aquí: Más poderoso que nunca.

Tan pronto escucharon Ahuizotl y sus camaradas mi historia y, asimismo, haberse quedado pasmados por la fuerte vinculación entre el doble incidente del Imperio de Cristal y yo, ellos finalmente estuvieron convencidos de mi fortaleza.

A pesar de que en varias partes del otro lado del mundo, las noticias provenientes de Equestria son inmensas, no lo eran para el campamento en el que Ahuizotl y sus guerrilleros se solían asentar: Era absolutamente nulo. Tuvieron que basarse en libros antiguos y textos propios y no en información de la actualidad para conocer el continente de Equestria antes de venir aquí. Como dije, sé quiénes son ellos y sé lo que han hecho. 

Con este paréntesis ocurriendo en mi mente dejado a un lado, decidí romper el hielo para quitarles el breve impresionismo de las caras de mis nuevos colegas: 

-Muy bien, creo que ya saben qué hacer. Vayan con Chrysalis y sus changelings. Cuando terminen, reúnanse conmigo en los exteriores de la entrada al Tártaro para el siguiente movimiento.

Ahuizotl, sin embargo, quería saber unas últimas cosas a juzgar por su mirada, y no lo cuestiono, después de haberles contado la historia de mi vida, más dudas se abrieron.

-Tres últimas cosas Sombra, ¿Tú eres fotógrafo?
-No desperdiciaría mi tiempo en algo tan insignificante como eso, ¿Por qué la pregunta?
-Curiosidad. Segundo, ¿Conoces la ciudad de Hoofington? ¿Específicamente el mercado que ahí se encuentra?
-En cuanto a tu primera pregunta, estuve ahí en mi juventud devorando libros en su biblioteca, no en el sentido literal obviamente. En cuanto a la segunda, sé que ahí vivió un poni de tierra muy alegre que le gustaba ponerse sombreros grandes de paja; he de suponer que para proteger sus ojos de la luz del sol o para dormir un rato.
-Tercero, ¿Realmente podemos confiar absolutamente en alguien que fue un esclavista en el pasado?
-Cualquiera pudo haberte ayudado, pero nadie hizo nada. Fui el único en kilómetros a la redonda que se ofreció a ayudarlos en uno de sus momentos de más grande necesidad. ¿Te parece eso el acto de un esclavista? Mejor aún, ¿Te parece esto lo que un tirano haría? No hay fachadas ahora mi estimado, el pasado es y será pasado.

Ahuizotl lo entendía, sabía que si negaba nuestro trato, estarían sumergidos en la desesperante vida de un mendigo y nunca finalizarían su misión personal de encontrar y proteger al autor y a la exploradora. No tenían alternativa, era yo o nadie.

Al término de esta corta conversación, le obsequié a Ahuizotl un mapa con las coordenadas exactas de la guarida de Chrysalis y la locación cercana al Tártaro. 

Antes de que cada uno tomara un rumbo distinto, le di adicionalmente un documento sellado en un sobre a Ahuizotl el cual solo podía ver Chrysalis y nadie más. El líder guerrillero lo entendió a la perfección y él y su grupo partieron. 

Al retirarme, me dirigí a las puertas del Tártaro mientras daba vistazos de águila a los jardines de Canterlot intentando ver si el espíritu del caos reformado se encontraba merodeando por ahí. No estaba pero a fin de cuentas sabía que tenía que encontrarlo para conversar con él próximamente.

Hay dos individuos con los que tengo hablar ahora y están encerrados en el Tártaro, esa prisión subterránea de máxima seguridad. Ellos seguramente serán de mucha ayuda para la misión: El centauro Tirek y el carnero Grogar. Viejos lobos de mar.

Los Días Grises - Prólogo: Presagios de 'El Olvido'

El multiverso se expande y por lo tanto, no es raro pensar que algún tipo de virus dimensional haya traspasado las barreras de las realidades para desencadenar un evento conocido como La Crisis.

Mi nombre es confidencial y por lo tanto no es muy recomendable para ustedes que lo sepan, pero sí les puedo decir que soy periodista y voy de universo en universo investigando los enigmas más fuertes que existen.

Mi objetivo es entrevistar a los 5 contenedores de los anti-elementos, o, dicho en otras palabras, la oscuridad, el caos, las mentiras (o manipulaciones titiriteras), el miedo y el poder. Quiero saber exactamente cuál es su punto de vista acerca de esta entidad solamente conocida como El Olvido.

El punto de partida se presenta en la Luna, aquí se encontró a la manifestación encarnada de la oscuridad y la noche: Nightmare Moon.

Lo que sé de este ser, sea lo que sea que es porque nunca he visto su forma como tal, es por lo que se ha dicho. Créelo o no, pero el folclor Equestriano no lo ve como una amenaza dada su naturaleza, según ellos, no penetrante para cada ser vivo que existe en este universo. No obstante, a mi parecer, eso es prácticamente un cáncer que mata todo lo que puede ser matado, incluso los anti-elementos son víctima de ello. ¿Crees que mi poder es algo que pueda usar como arma de destrucción masiva para atacar al Olvido? Es un suicidio extremo y solo los locos se atreverían a ir a la guerra con esa bestia.

La próxima visita se concentró durante la oleada de caos sobre Ponyville donde se tuvieron, afortunadamente, unos segundos de entrevista con la encarnación del caos mismo, Discord. Él respondió con ferocidad sobre el Olvido lo siguiente:

Ese tipo de parásitos es la respuesta de porque este universo no puede estar como está. Se dice que el universo nació tras la victoria del caos sobre el Olvido porque, si es que no te lo han dicho antes, ahí donde está ese árbol no había nada. Y luego, ¡boom!, caos por doquier y el universo evolucionó de forma que los elementos y los anti-elementos existieran. Pero ya conociendo mejor al Olvido, es una idea que me enferma, me molesta y, ¿Por qué no? Iría a la guerra con esa maldita cosa si así lo quisiera. Ahora discúlpame, tengo unos asuntos con unos elementos de la armonía que debo atender, ¡Aburrr!

La siguiente misión se enfocó poco después del asedio a la ciudad capital de Equestria, Canterlot. Segundos después de que a la Reina de los Changelings, Chrysalis, se le pasará el coraje de su derrota, se pudo tener la oportunidad de obtener su respuesta en relación a la representación del olvido.

¿Qué quieres que te diga que no te hayan dicho antes? El Olvido es una enfermedad cuya desaparición -vaya ironía- es complicada de que suceda. Digo, si quieres ponerte estricto al respecto, será mejor que vayas y busques las mejores armas que hay en la realidad para combatir esa pestilencia, ¿Y cuáles son, te preguntarás? La ironía y la existencia. Con esas particularidades ya podrás hacer algo pero, si te soy sincera, eso es lo que sé. Yo no he puesto en práctica ese tipo de armas y, rayos, ¿Cómo puede uno siquiera usarlas contra algo que no debería existir? Ahí va la contradicción. Lo mejor de todo es tratar de vivir y no morir en el intento, si sabes a lo que me refiero.

El siguiente encuentro se dio en las afueras del Imperio de Cristal donde el Rey Sombra accedió a tener unas palabras con su servidor en medio de una tormenta de nieve.

¿Quieres saber lo que pienso de el Olvido? En una palabra, es una porquería. Me pondré un poco filosófico al respecto: La no existencia es algo contradictorio para este universo, porque lo tangible es posible a menos que la muerte vaya y se lo trague hacia una nada que nosotros, los vivos (odio esa palabra) podemos ver. Ahí no existe el olvido, ahí existe el recuerdo que todos vamos a tener de ellos pegadas en nuestras mentes, lo queramos o no. El universo es débil e infantil para contener tal abominación. Un día, cuando menos se lo esperen, vamos a ser parte de esa cosa... e incluso los sadomasoquistas llorarán y sufrirán traumas de por vida ante su presencia.

La última visita ocurrió en las entrañas del Tártaro donde se pudo permitir a los demonios Tirek y Grogar dar unas palabras acerca de la situación de El Olvido. No obstante, cuando Grogar empezó a hablar, él simplemente dijo: ¡Vete a la [censurado]!. Tirek fue el único que dio su discurso:

Disculpa la reacción de mi camarada, el tipo se enfurece más que Discord cada que ponen al Olvido sobre la mesa de discusión. Pero lo que yo te puedo decir es que, por poner un ejemplo, haría de la guerra algo completamente insignificante. Las fuerzas que yo y los demás poseemos podrían considerarse como omniscientes, pero solo porque pertenecemos a ellos y lo usamos limitadamente sino seríamos seres todopoderosos que pudiésemos forjar el universo mismo a nuestro antojo. No somos dioses, somos mortales aunque Celestia lo niegue. La verdadera omnipotencia, omnipresencia, omnisciencia y omnividencia de el Olvido, creo yo, únicamente se podrá presentar en la muerte... aquí en la vida, tal vez un poco.

Aquí termina mi reportaje de la actual perspectiva acerca de el Olvido. La Crisis podrá ser real y peligrosa, pero eso no significa que sus habitantes universales sean capaces de defenderse de tal evento.