sábado, 26 de octubre de 2013

Ramificaciones

Colina despejada y pureza verde en la región.
Cielos blancuzcos, carente de desenlace.
Una nada en el todo y una entidad en el centro.
Ahí se ve, el árbol con sus innumerables ramas.

El eterno tronco nunca caerá.
Sobrevivirá por el olvido y la memoria.
Raíces unificadas por constantes principios y finales.
Un sentimiento abrumador de ver más allá.

Ramas que no se pueden contar,
ellas ocultan en sus hojas lo que no se debe mirar.
Y en la insistencia, hasta la mente fuerte perecerá.
Sorpresa será como esto volverá a empezar.

Hojas diferentes en cada rama, cada visión.
Nunca terminará, porque así lo dicta la naturaleza.
Lo absurdo y lo lógico, observados como uno.
Caos más orden como el híbrido definitivo. 

En la elección de seguir mirando,
otra hoja nacerá.
Herederos continuos e inmortales
que jamás se cansarán.

Incluso si hay muerte, otro elemento tomará su lugar.
Incluso si hay vida, otros lo acompañarán.
En el vacío habrá todo
mientras que en el todo habrá vacío.

Las raíces lo establecen.
El tronco lo mantiene.
Las ramas le dan vida.
Las hojas le darán lo incalculable.

El gran núcleo de lo existente ya está manifestado.
Es mejor contemplar, es mejor meditar.
Es mejor ser testigo del coloso con permanencia total
y sus decisiones distintas y únicas.

Las hojas siguen creciendo.
Las ramas se han vuelto más fuertes.
El tronco nunca se moverá.
Y las raíces detonarán la reacción de lo infinito.