domingo, 3 de marzo de 2013

Los Días Grises - Capítulo I: Dos Mundos

-Hola amiga, ¿Qué desea?
-La edición más reciente de "Biografías", por favor.
-En camino.
-Interesante, este mes se la dedicaron a Starswirl, el Barbado.
-Luce sorprendida.
-Bueno, la revista se ha estado publicando por diez años ya y es la primera vez que lo toman como su artículo de portada. En fin, ¿Cuánto le debo?
-Serán 3 monedas.
-Aquí tiene.
-Gracias.

-Hola amigo, ¿Algo que necesi...? ¡Ah!
-¿Qué?
-Usted es un vagabundo.
-Tengo dinero.
-Bien, ¿Qué quiere?
-El periódico de Ponyville Express.
-Aquí tiene. Son 2 monedas.
-Gracias.
-Oiga, ¿Hay alguna razón de porqué está usando esos lentes de sol y esas vendas que cubren su rostro? ... ¿Eh? ¿Adónde se fue?

*

El bosque Everfree, un lugar tan prohibido por todo y todos debido a la aleatoriedad que lo caracteriza. La cueva hacia donde me dirigía yacía en un sitio escondido pero codiciado por la naturaleza mientras sus influencias se tragaban cancerosamente todo lo que encontraba a su paso.

Localicé el escondite del líder guerrillero conocido como Ahuizotl. Ahí mismo también se encontraba su, como él lo llama, familia, mayoritariamente compuesto por Coatles, Xicalcoátles, Dzulums y Cipactlis. Considerando que era la primera vez que el tipo me veía, se lanzó oral y agresivamente hacia mí con una frase que podría considerar carente de interés y emoción. 

-¿Quién está ahí? ¡Identifíquese!

Los guerrilleros se levantaron de sus puestos pensando que alguien los estaba amenazando pero yo me atreví a no moverme de mi posición al tiempo de sonreír cínicamente mientras Ahuizotl me miraba fijamente con sus ojos.

-Camaradas, no hay necesidad de ser violentos, eso no será nada beneficioso para ustedes. Me llamo Sombra y estoy aquí para ofrecerles una jugosa oferta.

Ahuizotl ordenó a sus guerrilleros que bajaran la guardia al saber que él quería escuchar lo que estaba por proponer.

-¿Qué tienes en mente?
-El autor de los libros de Daring Do. Puedo llevarlos directamente a su hogar.
-Q... ¿Qué? ¿Lo dices en serio?
-Muy en serio. A juzgar por tu expresión, especialmente después de los eventos de Canterlot del día anterior, eso te brinda un poco más de esperanza, ¿No es así?
-¿Supiste sobre eso?
-Sí...
-¿Y bien? ¿Dónde está el autor?
-Habrá condiciones para que te lo diga, sin embargo.
-Está bien. Dilas.

Ahuizotl, Compañía. Sé quiénes son y sé lo que han hecho. Supe también del latente peligro en el que el autor se encontró después del grave incidente del último libro publicado. Sé exactamente que no solo quieren protegerlo, sino también a la mismísima Daring Do. Por el momento, desconozco dónde se encuentra la exploradora, aunque haré mi esfuerzo de hallarla también, pero, al menos en el caso del autor, les diré su paradero siempre y cuando ustedes me hagan un favor: Hablarán con la reina Chrysalis y sus changelings -Al momento de decir esto, noté un levantamiento en la expresión de Ahuizotl, como si le diera una tremenda curiosidad al respecto-. Establecerán una alianza con ellos con tal de que sean nuestros espías y agentes secretos, esto en relación a su habilidad de metamorfosis, la cual les permite adoptar la forma de cualquier poni que deseen.

Ahora, observo que algunos de ustedes se encuentran agitados y se preguntarán, '¿Por qué les estoy pidiendo esto?' Me gusta pensar en grande y lo único que quiero es hacer de este continente un mejor lugar para vivir. Si supieran la corrupción en la que está ahogado este gobierno eterno, entenderían lo doloroso que es para muchos de sus habitantes y no habitantes vivir en Equestria. Los acontecimientos de ayer en Canterlot avivaron el fuego de las irregularidades, aunque, a decir verdad, esa no es la única vez en la que he cuestionado sus acciones. Por ejemplo, hace tiempo hubo un intento de golpe de estado en Canterlot liderado por Chrysalis y sus changelings y esto lo hicieron en primer lugar porque el gobierno les negó un lugar apropiado para desarrollar sus vidas. Deben saber que esta raza, la cual sigue un patrón de traslado nómada, ha vivido la mayoría de las veces en la miseria. Como los supervivientes que son, los changelings necesitan absorber o comer amor para vivir y en el asentamiento irregular actual en donde viven, no existe nada de eso. Por lo tanto, se ven forzados a invadir pueblo tras pueblo tras pueblo rápidamente, utilizando en ocasiones tácticas de guerrilla, casi iguales a las que solían emplear ustedes. Pueden usar esto a su favor para convencerlos. Una vez efectuado el arreglo, cumpliré mi parte del trato. Soy un individuo de palabra.

Ahuizotl se mostró escéptico y no dudó en interrogarme al respecto:

-Dices en ciertas ocasiones nuestro o su derivativa en plural, como si realmente quisieras involucrarnos en tu plan maestro sobre la construcción de tu utopía.

A lo que respondí de inmediato:

La vida es importante para ustedes. A pesar de lo que hubiesen hecho, a pesar de lo que haya pasado, siguen creyendo en ello y protegerían a los objetivos que acabo de mencionar sin importar el precio. Ustedes mismos fijan el ejemplo y sé que el autor, la exploradora, incluso los changelings, estarán a salvo con ustedes. Además, sin recursos que formalicen su seguridad, y lo confirmo, no tendrán esperanzas para lograr lo que quieren hacer. Eso y más, compañeros, se les puedo ofrecer.

Ahuizotl permaneció en silencio por un corto momento y luego se dirigió con los suyos para conocer al respecto sus puntos de vista. Unos minutos después, dirigió su mirada a mí de nuevo y dijo sin titubear:

-Mi familia está de acuerdo. Haremos lo que dices y acataremos tus órdenes siempre y cuando nos otorgues un establecimiento permanente en Equestria, oculto de todo ojo curioso y con todas las comodidades. La protección total a los míos es indispensable. No voy a tolerar perdida alguna. 
-Puedo hacer eso.
-¿Hay algo más que deba saber?
-De hecho, sí.

Globalicé mi mirada hacia Ahuizotl y a los suyos y proclamé la siguiente advertencia:

Recuerden, todos ustedes, si queremos que estas maquinaciones complejas resulten un éxito al final, tenemos que hacer esto con la mayor discrepancia posible. Seremos un equipo de operaciones encubiertas: Nadie sabrá lo que hemos hecho y, en caso de que lo supieran, ya sería demasiado tarde para que ellos movilicen a sus fuerzas.

Una vez más pude notar el escepticismo que estrangulaba el rostro de Ahuizotl y él, por supuesto, no pudo evitar cuestionarme sobre lo siguiente:

-Sombra, me sorprende que hayas llegado aquí como si fueras todo un veterano en la materia. Parece como si tu actitud fuera la de un dios a pesar de que, en apariencia, eres tan solo un unicornio, ¿Qué es lo que te hace tan especial? 
-¿Conoces a Starswirl, el Barbado?
-No me es familiar.
-Siglos atrás vivió un unicornio, como yo, que toda su vida la dedicó al estudio de prácticamente todo lo que existe. En su profunda erudición, llegó a ser igual o más poderoso que Celestia o Luna. Me gusta repetir una de sus frases más famosas en mis momentos de reflexión 'No se necesita ser un alicornio para sobrepasar los límites de la magia misma'. Había decidido seguir al pie de la letra lo dicho en esa frase la primera vez que lo descubrí.
-¿En serio? En ese caso, dame una demostración.
-Observa con atención.

El jefe militar quería pruebas sólidas de que yo era apto para organizar esta magna empresa, así que comencé a invocar la bruma negra desde mi cuerpo que comenzó rápidamente a aumentar de tamaño al punto de dividirse a sí misma y cuyas esquinas se convirtieron en tentáculos carnosos que sujetaron un conjunto de catorce árboles y los retorcieron violentamente hasta dejarlos como si fueran espirales. 

Tras esta muestra de caos, sentí que era momento de narrarles un punto importante de mi historia, para que la confianza que depositasen en mí fuera mayor y, ciertamente, estaría preparado por si alguno de ellos comenzase a sospechar.

-Debo decirte Ahuizotl, y a ustedes allá atrás también, esto es apenas una miserable y patética pizca de mi fuerza. Esto me recuerda, ¿Conocen la historia de la conquista del Imperio de Cristal? Digamos que lo que lo ocasionó no es nada comparado con lo que acabo de hacer.
-Sí, he leído libros acerca de ese incidente. Una desconocida fuerza oscura invadió el imperio y lo hizo suyo por un tiempo, convirtiéndolo en una distopía, hasta que Celestia y Luna llegaron y exterminaron a la amenaza. Eso es lo que sé.
-Esa información que se te ha proveído es la que está autorizada por Celestia. Yo sé lo que pasó realmente. Yo lo viví en carne propia. Yo soy, después de todo, aquel que se apoderó de dicho lugar. 
-¿Tú lo conquistaste? Explícate.

Empecé a relatar mis inicios, o lo que recuerdo porque mi mente infantil es un desastre. Solía ser un estudioso que le dio por interés investigar las denominadas "otras artes". Viajé por el mundo recolectando información, al tiempo de practicarla; pronto descubrí que quería saber y entrenar aún más. Se me derivó en una especie de droga y me volví adicto a ella. Eventualmente me obsesioné demasiado con la magia negra que lo que soy ahora es por la corrupción y las exageradas sobredosis a las que me había expuesto con ella. Quería poder, ansiaba el poder, así que fui al Imperio de Cristal, la cual era la ciudad que más cerca tenía, y lo primero que hice fue infiltrarme en su palacio, capturar a sus monarcas, disfrutar un buen rato de su agonía mientras les hacia la vida imposible y luego... bueno, dejémoslo en que los jubilé pronto. Nunca paré este tipo de acciones, ni siquiera cuando esclavicé a todos los habitantes del Imperio y los forcé a realizar actos impensables y cuestionables que, a decir verdad, me llenaban de un gran mar de alegría.

Hice hasta lo imposible por hacer creer al resto del mundo que nada había pasado, que los monarcas originales estaban demasiado viejos y cansados, que no podían hacerse cargo del poder y que yo me había ofrecido para hacerlo siguiendo la clásica excusa de 'Soy su regente'. Tarde o temprano, Celestia y Luna comenzaron a sospechar y al momento de descubrir la verdad, de que los monarcas ya tenían un largo tiempo de haber partido de este mundo y sobre la esclavitud misma, tomaron acción de inmediato contra mí, el usurpador. Sin embargo, ya había previsto esto ciertamente: Primero, había infectado al Imperio entero y a sus habitantes con una maldición en el que, en caso de que mi cobertura fuera descubierta y yo fuera derrotado, me llevaría a todo y a todos conmigo en un "sueño" que se prolongaría por mil años. Segundo, el Corazón de Cristal, una poderosa arma de destrucción masiva, al mismo tiempo de ser el faro protector para todo el Imperio, representó una amenaza para mis intereses y por lo tanto, quería deshacerme de esa abominación; dado que destruirlo era imposible, estructuré toda una serie de trampas casi infinitas para que cualquiera que osase llegar a ese artefacto, probablemente enloqueciera en el proceso. Tercero, un muy corto periodo de tiempo antes del derrocamiento de los antiguos monarcas cristalinos, me infiltré en el palacio de Canterlot, encontré y sometí a Luna e infecté su cerebro con odio. Piénsenlo como un virus que progresivamente evoluciona hasta volverse "terminal" para el afectado. Luna nunca supo quién la atacó dado que no logró ver mi rostro. Esto lo hice para tener una representante en la capital de Equestria, aunque fuera momentáneo.

La parte más linda fue la concepción de mi filosofía del miedo, algo que existía plenamente durante mi periodo como Rey en el Imperio de Cristal. Me di cuenta de que era insignificante destruir el cuerpo, era especial aniquilar la mente. Ver el dolor, el sufrimiento, el terror de esos ojos arruinados de mis esclavos hasta el punto máximo de ser testigo de cómo algunos de ellos decidían renunciar a la vida fue... hermoso. Pero mi más grande logro fue haber roto a Celestia cuando fue forzada a exiliar a Luna, mi arma secreta, al satélite natural de este mundo.

Después de mi regreso también lo hizo el Imperio. De inmediato, el capitán Shining Armor y la princesa Cadence tomaron control de la ciudad. El resto de la historia es sencilla: Usando el poder del Corazón Cristalino, creyeron haberme borrado del mapa. Si de verdad pensaron eso, debieron haber destruido mi cuerno, pero no lo hicieron. Me regeneré por un buen rato y heme aquí: Más poderoso que nunca.

Tan pronto escucharon Ahuizotl y sus camaradas mi historia y, asimismo, haberse quedado pasmados por la fuerte vinculación entre el doble incidente del Imperio de Cristal y yo, ellos finalmente estuvieron convencidos de mi fortaleza.

A pesar de que en varias partes del otro lado del mundo, las noticias provenientes de Equestria son inmensas, no lo eran para el campamento en el que Ahuizotl y sus guerrilleros se solían asentar: Era absolutamente nulo. Tuvieron que basarse en libros antiguos y textos propios y no en información de la actualidad para conocer el continente de Equestria antes de venir aquí. Como dije, sé quiénes son ellos y sé lo que han hecho. 

Con este paréntesis ocurriendo en mi mente dejado a un lado, decidí romper el hielo para quitarles el breve impresionismo de las caras de mis nuevos colegas: 

-Muy bien, creo que ya saben qué hacer. Vayan con Chrysalis y sus changelings. Cuando terminen, reúnanse conmigo en los exteriores de la entrada al Tártaro para el siguiente movimiento.

Ahuizotl, sin embargo, quería saber unas últimas cosas a juzgar por su mirada, y no lo cuestiono, después de haberles contado la historia de mi vida, más dudas se abrieron.

-Tres últimas cosas Sombra, ¿Tú eres fotógrafo?
-No desperdiciaría mi tiempo en algo tan insignificante como eso, ¿Por qué la pregunta?
-Curiosidad. Segundo, ¿Conoces la ciudad de Hoofington? ¿Específicamente el mercado que ahí se encuentra?
-En cuanto a tu primera pregunta, estuve ahí en mi juventud devorando libros en su biblioteca, no en el sentido literal obviamente. En cuanto a la segunda, sé que ahí vivió un poni de tierra muy alegre que le gustaba ponerse sombreros grandes de paja; he de suponer que para proteger sus ojos de la luz del sol o para dormir un rato.
-Tercero, ¿Realmente podemos confiar absolutamente en alguien que fue un esclavista en el pasado?
-Cualquiera pudo haberte ayudado, pero nadie hizo nada. Fui el único en kilómetros a la redonda que se ofreció a ayudarlos en uno de sus momentos de más grande necesidad. ¿Te parece eso el acto de un esclavista? Mejor aún, ¿Te parece esto lo que un tirano haría? No hay fachadas ahora mi estimado, el pasado es y será pasado.

Ahuizotl lo entendía, sabía que si negaba nuestro trato, estarían sumergidos en la desesperante vida de un mendigo y nunca finalizarían su misión personal de encontrar y proteger al autor y a la exploradora. No tenían alternativa, era yo o nadie.

Al término de esta corta conversación, le obsequié a Ahuizotl un mapa con las coordenadas exactas de la guarida de Chrysalis y la locación cercana al Tártaro. 

Antes de que cada uno tomara un rumbo distinto, le di adicionalmente un documento sellado en un sobre a Ahuizotl el cual solo podía ver Chrysalis y nadie más. El líder guerrillero lo entendió a la perfección y él y su grupo partieron. 

Al retirarme, me dirigí a las puertas del Tártaro mientras daba vistazos de águila a los jardines de Canterlot intentando ver si el espíritu del caos reformado se encontraba merodeando por ahí. No estaba pero a fin de cuentas sabía que tenía que encontrarlo para conversar con él próximamente.

Hay dos individuos con los que tengo hablar ahora y están encerrados en el Tártaro, esa prisión subterránea de máxima seguridad. Ellos seguramente serán de mucha ayuda para la misión: El centauro Tirek y el carnero Grogar. Viejos lobos de mar.

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