(Publicado originalmente el 15 de septiembre de 2013)
Conocí a
un viajero de una tierra antigua
que dijo:
dos enormes piernas de piedra
se yerguen
sin su tronco en el desierto;
junto a
ellas, en la arena, semihundido
descansa
un rostro hecho pedazos, cuyo ceño fruncido
y mueca en
la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan
que su escultor comprendió bien esas pasiones
que
todavía sobreviven, grabadas en la piedra inerte,
a la mano
que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó.
Y en el
pedestal se leen estas palabras:
"Yo
soy Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad
mis obras, oh poderosos, y desesperad!"
No queda
nada a su lado. Alrededor de las ruinas
de ese
colosal naufragio, infinitas y desnudas
se
extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas.
[~Percy Bysshe Shelley - 11 de enero de 1818]

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