Cazadores y cazados
L'tozihu solía ser uno de los más peligrosos mercenarios del mundo, conocido particularmente por usar una cantidad inmensa de grupos guerrilleros a su disposición. Todos leales y dispuestos a morir en su nombre, así como él a ellos. Esta vez, él iba a conocer su igual.
El intimidante "Jefe", como le gustaba que le llamaban, había trabado conflictos en varias ocasiones con el mercenario, cada uno de ellos aislados y sin importancia. Un día, Jefe cruzó la línea y secuestró a 20 miembros de las fuerzas de L'tozihu. El líder mercenario rival quería una premio especial para dejar libre a su... botín de guerra.
L'tozihu no quería arriesgar las vidas de sus camaradas. No tenía elección: Buscaría la recompensa encomendada por Jefe en una locación específica, unas ruinas arqueológicas.
Tan pronto llegaron el mercenario y un particular grupo élite de sus guerrilleros al sitio, fueron emboscados por un explorador solitario que los tomó por sorpresa adquiriendo el premio y huyendo rápidamente con él. Fue ahí cuando L'tozihu cuestionó seriamente el uso de aquel artefacto, el cual no era más que una baratija insignificante de oro. Él también supo que las consecuencias eran inevitables.
L'tozihu, al enterarse de que los soldados de Jefe habían decapitado a los mercenarios y tumbado sus cuerpos a un pantano, llamó a todas sus fuerzas (uno a uno llegando discreta y secretivamente al punto de reunión) a organizar la madre de todas las invasiones. Había llegado la hora de la venganza.
Jefe y sus súbditos no lo vieron venir: Las tácticas guerrilleras de L'tozihu resultaron invisibles para ellos. Uno a uno fueron sometidos a mitad de la noche siendo, curiosamente, el mismísimo Jefe el primero en serlo.
Durante la mañana, L'tozihu le cortó los parpados a Jefe y lo obligó a observar el premio de consolación que le tenía preparado: Sus guerrilleros estaban hambrientos y, dadas las tácticas de supervivencia extrema a la que están acostumbrados, convirtieron a los soldados de Jefe en sus desayunos.
Mentalmente colapsado y fuertemente traumatizado, Jefe fue llevado a rastras por L'tozihu hacia el manantial más cercano. Ahí, el mercenario sumergió la cabeza del rival y lo dejó ahí por 1 hora. Blando el cuerpo sin vida de Jefe, L'tozihu tomó cuchillo y tenedor y se dio el festín de su vida.
L'tozihu replegó a sus leales mercenarios hacia escondites altamente secretos en espera de ser llamados a una nueva misión: La caza del explorador solitario.
En el principio
Un viejo general encarcelado en una prisión de máxima seguridad por sus crímenes de guerra se encontraba informando a su compañero de celda, El Teniente, sobre un plan de fuga.
Para que la fuga tuviese éxito, buscaron el apoyo del resto de los reclusos, la mayoría de ellos asesinos por actos anárquicos, y los convencieron de unirse a su causa.
Con la confianza en el General y el Teniente creciendo velozmente, se organizó la fuga finalmente. Lo inminente sucedió una noche lluviosa... y fue violento.
Cada uno de los prisioneros, tan pronto comenzaron a ser libres, empezaron a destruir y a matar todo lo que se encontraba a su paso. El General simplemente saboreaba la libertad.
Cuando llegaron las fuerzas defensivas y lucharon contra los anarquistas, el Teniente previó una derrota masiva de su lado.
El General, en medio de la guerra, conoció a un enigmático individuo conocido tan solo conocido Miedo. Ambos tenían mucho en común con respecto a destruir la mente antes que el cuerpo. Miedo informó al General que su derrota era inevitable considerando que esta fuga se realizó sin motivación alguna más que el caos. Informó Miedo que la próxima vez que se vieran, sería hacia una mejor organización, esta vez con fines no locales, sino mundiales. Miedo desapareció entre la nada tan pronto dijo esto al General.
Y así, los anarquistas y sus líderes fueron derrotados y enviados de vuelta a la prisión que aumentó su seguridad un 1000% mientras los defensores celebraban su victoria.
Mientras tanto, Miedo, en una locación ártica, pensaba en su futuro plan... y no involucraba de ninguna manera ni al General ni al Teniente.