martes, 4 de diciembre de 2012

Relatos III

Enemigo Inesperado

El Olvido, un poder contradictorio para el universo mismo. El señor oscuro, quien ha estudiado este fenómeno desde que lo descubrió, se preguntó a sí mismo: ¿Cómo puede semejante cosa permanecer en esta realidad mortal?

El Olvido es todo y nada. Aquellos que saben de su existencia deberían considerar usar la ironía como arma para defenderse de tal cáncer.

El señor oscuro entendía que su propio poder era insignificante comparado con el colosal Olvido. Ni siquiera el caos puede hacerle frente, está en estos momentos cagándose de miedo ante su presencia, comentó.

El Olvido no es una amenaza para el universo... al menos no aún, pero pronto lo será. Todos, incluso el señor oscuro, necesitan estar preparados para lo inevitable.

La Nada, el Vacío, el Hueco: Todos sinónimos del Olvido. Cada uno de ellos intentando confundir a los que viven y mueren en las dimensiones finitas e infinitas.

Si la existencia es el enemigo del Olvido, eso significa que podemos usar eso como arma a nuestro favor. Es una de nuestras tan limitadas opciones que poseemos, concluyó un preocupado señor oscuro.

Sombras de Guerra

El comandante había conocido al rey por demasiado tiempo. Él sabía a que venía su viejo camarada: Establecer una alianza para la organización de una operación secreta.

El rey es un torturador, gusta ver sufrir a sus víctimas sin fin. El comandante es un estratega y un poderoso líder militar, aunque también le fascina ver mierda explotar sin control.

El rey quería que él fuera a hablar con los Cosechadores (grupo compuesto mayoritariamente por espías y mercenarios), y su cruel condesa al mando para entablar una alianza. El comandante aceptó sombríamente.

Mientras tanto, el rey estaría negociando con peligrosos criminales de una dura prisión de máxima seguridad. Cada uno de sus prisioneros son anarquistas.

Estás pensándolo en grande, colega, mencionó el comandante. Apuesta a tu culo que si. Lo que vendrá será monumental, respondió el rey.

Al momento de ver al rey retirándose  el comandante no pudo evitar pensar que el fin era inminente: Muerte para los enemigos del rey. Muerte para la esperanza misma.

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