Redención Final
Eso ha vivido por siglos. La entidad siempre ha observado y registrado los eventos del mundo y las acciones de sus habitantes... hasta que llegó aquel día donde todo empezó a estar mal.
Eso prefiere que le llamen Negro y en décadas recientes, la entidad ha supervisado las vidas de varias Elegidas desde el día de sus respectivos nacimientos. Vidas que evolucionaron en tragedias y es algo que ha decepcionado mucho a Eso.
Una diosa paranoica con poderes inestables es la causa de porque las vidas de las Elegidas son como son. Negro perfectamente entendió entonces la urgencia de la emergencia.
Una por una, Negro visitó a cada una de las Elegidas. Muchas escucharon atentamente lo que Eso tenía que decir, algunas estaban indecisas al respecto, otras simplemente atacaron con furia y violencia a la entidad.
Aparentemente imbatible, Negro ni siquiera fue tocado en cada uno de los combates por los que tuvo que pasar. Al final, todas las Elegidas que permanecían con dudas o que reaccionaron atacando comprendieron la gravedad de la situación y concordaron en hacer su parte.
Los sirvientes de la diosa fueron eliminados o dejados inconscientes en el asalto que Negro y las Elegidas organizaron directamente en el corazón de su territorio.
La diosa se atrevió a amenazar las vidas de las Elegidas con arruinarlas más de lo que ya estaban pero todo fue inútil: Una fuerza combinada vaporizó a la divinidad.
A lo que siguió después, las Elegidas y Negro observaron fijamente lo que quedó de la diosa: Un cráneo.
El cráneo súbitamente comenzó a hablar mientras destellaba un extraño resplandor blanquiazul. Al hablar mientras se dirigía flotando a Negro, reveló la verdad: Eso había aprisionado su propia alma dentro del cráneo.
Antes de ser la entidad inmortal que es, Negro había cometido demasiadas atrocidades y, para purgarse, decidió cometer un último acto: Asesinar a su psicótica y enloquecida madre y transferir su alma pecadora en lo que quedara de su ser. Sin saberlo, su madre había renacido secretamente años después como una constructora mística de diosas falsas por generaciones al hospedar su espíritu dentro de su cráneo junto con el alma corrompida de Eso.
Teniendo esto en mente, Negro usó la influencia que le quedaba sobre su alma y, como un efecto en cadena, la detonó como una implosión, succionando el cráneo y el espíritu que la habitaba hasta el vació de la existencia.
Dado que la función de Negro no era actuar de ningún modo en las vidas de los mortales sino solamente observar y registrar, sabía que su lugar no era con ellos. Dado que por fin había conseguido la redención que tanto anhelaba, tenía una última cosa que hacer ante la gratitud de las Elegidas.
"No más vidas torturadas", fue lo último que dijo Negro antes de que las Elegidas aparecieran en un abrir y cerrar de ojos en lo que parecía ser una granja. Lo primero que sintieron fue que sus memorias ya no eran las mismas, tenían pensamientos satisfactorios de que habían vivido todo el tiempo vidas felices. No había ni un solo rastro de recuerdos trágicos.
Días después, en una zona desconocida, Negro escribía una crónica sobre como todas las Elegidas tenían fuertes lazos de amistad y que vivían en paz con sus seres queridos.
En una frase final, Negro mencionó un último secreto: "Me he deshecho de todo mal, incluido el mío. Pero la pregunta queda, ¿Qué soy yo? Soy todo y nada, aunque lo más mayoritario es ser un híbrido, porque estoy compuesto de todas las mujeres y hombres que maté en mi antigüedad. Les debo ese favor... y una eterna disculpa."
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