Un "no-ser" con abrumadora complexión. Un todo y nada que pertenece simbióticamente al universo. Un cáncer vacío, benéfico y maligno al mismo tiempo. Una antítesis de la existencia y una fuerza en conflicto con la dualidad del caos y el orden (emblemas del equilibrio al presentarse ambos en un solo lugar) por su relación con el origen del universo, como un triunvirato que desencadena su naturaleza lógica e ilógica.
La ironía de que el Olvido pertenece a un plano que existe es de destacar, pero, aún así, no deja que sus influencias se manifiesten en las probabilidades del tiempo y en sus ramificaciones infinitas.
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